Hay micro, pequeñas y medianas empresas diseminadas por toda la Argentina pero su distribución es variable. Según el ministerio de Trabajo y Seguridad Social y el INDEC, en la provincia de Tucumán hay una Pyme cada 130 habitantes.
El distrito con mayor densidad es la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), que ostenta una mipyme cada 23 habitantes, y la menor densidad se da en la provincia de Formosa, con una mipyme cada 243 habitantes. En Santiago del Estero hay una cada 193 habitantes y en Salta, una cada 158.
Analizando cuánto empleo por cantidad de habitantes generan las mipymes, las mismas fuentes indican que la provincia de Tucumán tiene uno de los índices más altos: un empleo cada 23 habitantes, que representa el 50% promedio del empleo formal creado anualmente.
En las provincias de La Pampa, Entre Ríos, Santiago del Estero y Chaco, las mipymes generan el 60% promedio del empleo formal anual. Y en CABA, generan un empleo cada 4,5 habitantes.
Estos indicadores muestran la importancia que tienen las mipymes como motor de la sociedad. Pero su tasa de fracaso es muy alta: entre 50 y 75% dejan de existir durante los primeros tres años. Y hay dos razones principales: falta de rentabilidad de la idea de negocio y falta de preparación.
Es decir, más allá de la inestabilidad económica y la falta de políticas de apoyo y de marco normativo, el problema común de las pymes y emprendimientos es su falta de profesionalización. ¿Qué significa esto? Un enfoque más serio de la empresa para lograr calidad del producto y servicio que ofrece, la estandarización de sus operaciones, la mejora en la gestión de empleados, la optimización del control de insumos y proveedores, la planificación de las acciones, el análisis de los resultados y, finalmente, la revisión del liderazgo de los dueños.
A diferencia de las grandes empresas que tienen directorios y asesores, la supervivencia de las pymes está fuertemente relacionada con el conocimiento del dueño. Muchos emprendedores o dueños de pymes están altamente capacitados: son ingenieros, médicos, contadores o tienen años de experiencia en su trabajo. Todos son expertos en su producto o servicio pero eso no alcanza para tener todas las respuestas. Normalmente, los emprendedores se centran en un producto exitoso pero hay otras cuestiones que quedan relegadas por falta de tiempo, desconocimiento, desinterés en el tema o, simplemente, falta de preparación para abarcar todos los posibles problemas.
Al observar esta situación, en AETTI Hub, la incubadora de empresas de la Asociación de Empresas Tucumanas de Tecnología de la Información (AETTI), se lanzaron dos programas tendientes a la preparación y el fortalecimiento de emprendedores: Startups Argentina y Financia.
El programa Startups Argentina está dirigido a emprendedores del noroeste argentino (NOA), y su propósito es detectar y acompañar ideas-proyecto innovadoras de base productiva y tecnológica hasta que se conviertan en empresas exitosas. El programa Financia está dirigido a pequeñas y medianas empresas del noroeste argentino (NOA), que requieran financiamiento para desarrollar un producto o servicio, incorporar tecnología o concretar alguna actividad ligada con su desarrollo. AETTI, a través de su Hub, ofrece a los emprendedores su infraestructura edilicia y su tecnología de vanguardia, además de un espacio de co-working, un Centro de Capacitación, búsqueda de financiamiento y cuatro Laboratorios (Biotecnología, Electrónica, Desarrollo de Videojuegos y Artes Creativas, y Hacking y Seguridad Informática).
Es evidente que el gran desafío actual es crear ecosistemas favorables para la preparación y la innovación. Es decir, una cultura que profesionalice a los emprendedores, los reconozca y revalorice, y celebre a los innovadores para que puedan florecer muchos más. El talento sobra, y lograrlo solo depende de nosotros mismos.

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