En el seno de AETTI Hub funcionan cuatro laboratorios de
I+D que prestan servicios innovadores a emprendedores, pymes y profesionales
independientes. En esta nota, la Lic. Cecilia Armiñana, directora del laboratorio
de Biotecnología, nos cuenta algo más sobre la disciplina y la labor que
realizan desde allí.
Es el primer laboratorio de Biotecnología de la provincia
de Tucumán, y la Asociación de Empresas Tucumanas de Tecnología Informática
(AETTI) lo imaginó como una forma de acompañar el crecimiento biotecnológico regional, capacitar en el tema y hacer investigación
aplicada en bioenergética, medio ambiente e industrias alimentaria y agrícola.
Su objetivo es ser un centro regional de excelencia donde se impulse la investigación y transferencia de
tecnología, la oferta de servicios a la industria, el conocimiento de la
biotecnología y la comprensión de su impacto en la economía.
Además, se propone acompañar el desarrollo
tecnológico y agroindustrial del noroeste argentino (NOA) y generar una red de biotecnología
que favorezca la investigación interdisciplinaria, las iniciativas educativas y
el espíritu emprendedor.
La Biotecnología es una de
las ciencias "del siglo XXI". Se basa en la utilización de organismos
vivos para obtener bienes y servicios, y aplica conocimientos de otras ciencias
como genética, biología, medicina, bioquímica, química, fisiología, ingeniería, virología, informática y electrónica.
La licenciada en Biotecnología Cecilia Armiñana es la
directora del laboratorio de Biotecnología de AETTI Hub (www.aetti.org/biogenesis) y, en esta
entrevista, destaca las actividades que se realizan desde allí y ofrece su
visión de las oportunidades y obstáculos para el desarrollo de la biotecnología
en la Argentina.
-
¿Cuán desarrollada está la biotecnología en el país?
C.A.:
Actualmente muestra un buen desarrollo, hay profesionales de excelente nivel y varias
orientaciones en los centros de formación. Entre los trabajos, se destaca un
hallazgo referido a la lucha contra el cáncer -reconocido mundialmente- surgido
del equipo del Dr. Gabriel Rabinovich; y la creación de la vacuna vegetal, por
parte de investigadores tucumanos.
En
biotecnología está todo por hacer y, según muchos economistas, será uno de los
motores de la economía mundial. También hay mucho por mejorar. En el NOA las
empresas de base biotecnológica son, mayoritariamente, entidades públicas. Algunas
grandes empresas tienen áreas de I+D donde hacen desarrollo biotecnológico pero
no hay mucho reconocimiento para la profesión. Y en cuanto a los
bioemprendedores, el desconocimiento hace que algo tan básico como la
habilitación de un laboratorio sea una traba porque no hay información ni
legislación acorde, situación que se da a nivel nacional.
Hace
más de un año, en Tucumán se sancionó la ley que crea el Colegio de
Biotecnólogos pero aún no se hizo la asamblea que permita celebrar elecciones
para formalizarlo. Esto brindaría mayor reconocimiento y protección laboral.
Por
otro lado, existe una brecha comunicativa entre instituciones públicas y
centros de investigación, es decir, se desaprovecha la posibilidad de hacer
trabajos interdisciplinarios.
No
obstante, estas son oportunidades para los biotecnólogos, ya que hay áreas de
desarrollo inexploradas, mercados potenciales y creciente demanda de alimentos
y de soluciones para problemas ambientales. Desde el laboratorio de Biotecnología
de AETTI Hub trabajamos mucho para convertirnos en referente y centro de
consultas para las startups que no
saben a quién recurrir.
-
¿Qué impulsa a un licenciado en Biotecnología a emprender en vez de emplearse
en una institución estatal?
C.A.:
Los emprendedores somos una raza particular, soñadores, con una pizca de locura
y mucho disfrute por la adrenalina. Pero especialmente en biotecnología, el
abanico de oportunidades es muy variado, y nuestra formación involucra diversas
ciencias. Es más, la misma biotecnología se clasifica en colores de acuerdo con
los rubros. Así, rojo corresponde a salud, blanco a industria, azul a
biotecnología marítima, verde a agro biotecnología. Depender de una empresa o
institución de investigación nos restringe a realizar las acciones allí planificadas;
solo en algunos casos se puede elegir el rumbo de las investigaciones. Los
bioemprendedores debemos tener pasión, imaginación, fuerza, audacia y tenacidad
para afrontar los desafíos que representa iniciar un negocio propio. Y poder ejecutar
nuestros propios proyectos brinda una gran satisfacción: somos libres de
identificar un problema y hallar la solución. Esto es lo que tratamos de
transmitir desde AETTI Hub.
-
¿Cual es el perfil ideal del equipo de una startup de biotecnología?
C.A.:
Personas con buen nivel de formación académica, con una visión global de los
distintos rubros con los que interactúa la biotecnología, con visión de
negocios, capacidad para identificar problemas y ofrecer soluciones, y con capacidad
de interacción con profesionales de otras disciplinas para saber comunicar lo
que se desea realizar y hallar la mejor forma de hacerlo.
- ¿A qué industrias puede ofrecer servicios
una startup de biotecnología?
C.A.:
Hay muchas. Una de ellas es Salud, a la que se le puede ofrecer la producción
de reactivos de diagnóstico, vacunas y curas para diversas enfermedades; o la
producción de anticuerpos monoclonales y sondas moleculares, entre otros. El
NOA requiere soluciones inmediatas de diagnóstico, vacunas y productos
farmacológicos para problemas como hantavirus, dengue, sika, leishmaniasis y
chagas. Otro mercado para las startups
biotecnológicas es el Agropecuario, al que se le puede brindar mejoramiento y
producción de vegetales a partir de la implementación de procesos
biotecnológicos; bioinoculantes; biofertilizantes; o mejoramiento y
reproducción animal. La necesidad de alimentos presenta un crecimiento
exponencial y la biotecnología puede encontrar soluciones para producir más en
menor tiempo o hacer modificaciones que permitan sembrar en zonas no aptas para
cultivo. La Industria Química también puede ser un mercado objetivo ya que
requiere scaling up de procesos de
purificación de proteínas o de producción de anticuerpos monoclonales;
producción de enzimas y reactivos para ingeniería genética. Y, también el Medio
Ambiente, para el que se pueden desarrollar sistemas de producción basados en
tecnologías limpias, por ejemplo, la biolixiviación para la industria minera;
tratamiento de efluentes y bioenergética.
- ¿Qué dificultades tienen hoy las startups argentinas
dedicadas a la biotecnología?
C.A.:
Una de las principales barreras son los largos períodos de rentabilidad que, además
de ser un problema para el sector, implica un freno para captar inversiones, especialmente
en el caso de productos farmacéuticos o de diagnóstico. En toda startup hay un lapso llamado Valle de la
Muerte, que va desde el primer fondeo hasta que el producto genera ingresos, pero
en biotecnología esta etapa suele ser mucho más extensa que en otros rubros
debido a la tasa de incertidumbre asociada a la novedad de los procesos o productos,
entre otros motivos.
El
posicionamiento en el mercado también puede ser una barrera, ya que el tiempo
que transcurre entre la idea y la obtención del producto es largo. Además el
reconocimiento puede ser arduo: hasta que la compañía se hace un nombre, es
difícil atraer capital o firmar contratos. Pero, si se tiene paciencia y se
consiguen fuentes de financiamiento que permitan enfrentar estas etapas, la
tasa de rentabilidad es altísima.
Continua leyendo la entrevista completa en nuestro sitio Laboratorio biotecnologia en Tucuman
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